La impresión sistemática del ticket de compra en los supermercados españoles podría tener los días contados. La principal patronal del sector de la distribución alimentaria ha planteado al Gobierno un cambio normativo para que el recibo solo se imprima cuando el cliente lo solicite expresamente, poniendo fin a una práctica que consideran obsoleta y poco alineada con los hábitos actuales de consumo.
La iniciativa parte de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), que agrupa a compañías líderes como Mercadona, Lidl o Dia, entre otras. Según la organización, el actual marco legal obliga a generar e imprimir un comprobante incluso cuando el consumidor no lo necesita, lo que genera un enorme impacto ambiental y económico difícil de justificar en pleno proceso de digitalización del comercio.
Millones de tickets que acaban en la papelera
Las cifras que maneja el sector son contundentes. Cada año se emiten alrededor de 5.000 millones de tickets, lo que implica el consumo de unas 4.500 toneladas de papel térmico y un coste operativo cercano a los 10 millones de euros. En términos gráficos, la longitud total de esos recibos superaría el millón de kilómetros, una distancia equivalente a dar varias decenas de vueltas al planeta.
Desde la patronal explican que buena parte de estas impresiones no responden a una demanda real del cliente. Las compras rápidas, de bajo importe y con pocos productos, representan un porcentaje elevado de las operaciones diarias. En muchos casos, el consumidor rechaza facilitar un correo electrónico para recibir el ticket digital, pero tampoco desea el comprobante en papel, que termina abandonado en la propia línea de cajas o en la salida del establecimiento.
La propuesta de Asedas pasa por mantener el registro electrónico obligatorio para fines fiscales y de control, pero permitir que la impresión sea opcional. De este modo, se preserva la trazabilidad de las operaciones sin generar residuos innecesarios.
Un cambio que Europa ya está aplicando
El planteamiento del sector español no es una excepción. Varios países europeos han avanzado ya hacia modelos en los que el ticket en papel deja de ser la opción por defecto. En mercados como Francia, Reino Unido o los países nórdicos, la normativa y las prácticas comerciales fomentan la reducción del papel y priorizan alternativas digitales, en línea con los objetivos de sostenibilidad y economía circular.
Asedas defiende que esta transición sería comparable a otras transformaciones ya asumidas por consumidores y empresas, como la generalización del pago con tarjeta, la desaparición de las bolsas de plástico de un solo uso o la apuesta por envases reutilizables. Para las cadenas de supermercados, se trata de un paso lógico que combina eficiencia, ahorro y compromiso medioambiental.
Datos clave de la propuesta
| Indicador | Cifra aproximada |
|---|---|
| Tickets emitidos al año | 5.000 millones |
| Papel utilizado | 4.500 toneladas |
| Coste estimado anual | 10 millones de euros |
| Tickets no recogidos en caja | ~33% |
El sector confía en que el debate normativo se abra en los próximos meses y que la legislación se adapte a una realidad en la que el ticket impreso ha dejado de ser imprescindible para la mayoría de los consumidores. Si prospera la propuesta, el gesto cotidiano de salir del supermercado sin un recibo en la mano podría convertirse pronto en la nueva normalidad.
